Tratamiento para el moquillo canino

Cuándo acudir al veterinario por el moquillo canino

Dado que el moquillo canino también afecta a las poblaciones de animales salvajes, el contacto entre éstos y los perros domésticos puede facilitar la propagación del virus. Los brotes de moquillo canino en las poblaciones locales de mapaches pueden indicar un mayor riesgo para los perros domésticos de la zona. Todos los perros están en riesgo, pero los cachorros menores de cuatro meses y los perros que no han sido vacunados contra el moquillo canino corren un mayor riesgo de adquirir la enfermedad.

Los veterinarios diagnostican el moquillo canino por su aspecto clínico y las pruebas de laboratorio. La infección por moquillo no tiene cura. El tratamiento suele consistir en cuidados de apoyo y esfuerzos para prevenir infecciones secundarias; controlar los vómitos, la diarrea y los síntomas neurológicos; y combatir la deshidratación mediante la administración de líquidos.

Los perros infectados por el moquillo canino deben estar separados de otros perros para minimizar el riesgo de nuevas infecciones. El virus del moquillo canino El VCD es una enfermedad vírica que infecta los sistemas gastrointestinal, respiratorio y nervioso central. Los perros que no han sido vacunados contra el moquillo son los más expuestos.

Aunque la enfermedad también puede contraerse cuando se vacuna de forma incorrecta o cuando un perro tiene una alta susceptibilidad a la infección bacteriana, estos casos son raros. Una vez diagnosticado el CDV, el tratamiento se centra en aliviar los síntomas, ya que actualmente no existe una cura para la enfermedad. La mayoría de los planes de tratamiento difieren porque hay numerosas cepas de CDV, y la enfermedad de cada canino progresa de forma diferente.

La planificación del tratamiento se lleva a cabo después de evaluar al perro, verificar la cepa que ha contraído y determinar su estado actual. En el manejo de su mascota fuera del tratamiento proporcionado por nuestro veterinario, es importante vigilar a su perro para detectar síntomas de deshidratación o neumonía: Como ocurre con la mayoría de las infecciones víricas, no existe un tratamiento específico. Los antibióticos, como la amoxicilina o la ampicilina, no son eficaces contra los virus, pero ayudan a controlar las infecciones bacterianas secundarias que suelen aparecer con el moquillo.

El tratamiento del moquillo tiene como objetivo ayudar a reducir la intensidad de los signos y síntomas. Esto se consigue con la hospitalización para proporcionar al paciente cuidados intensivos de enfermería, terapia de fluidos intravenosos y tratamiento sintomático para los vómitos, la diarrea, la tos, etc. En algunos casos puede ser necesario el uso de medicamentos anticonvulsivos, como el diazepam o la marca Valium.

No hay cura para el moquillo canino. Los veterinarios diagnostican el moquillo mediante una combinación de signos clínicos y pruebas de diagnóstico, o mediante una necropsia postmortem. Una vez diagnosticado, los cuidados son puramente de apoyo.

Los veterinarios tratan la diarrea, los vómitos y los síntomas neurológicos, evitan la deshidratación e intentan prevenir infecciones secundarias. La mayoría de los veterinarios recomiendan que los perros sean hospitalizados y separados de otros perros para evitar la propagación de la infección. La tasa de supervivencia y la duración de la infección dependen de la cepa del virus y de la fortaleza del sistema inmunitario del perro.

Algunos casos se resuelven tan rápidamente como 10 días. Otros casos pueden presentar síntomas neurológicos durante semanas e incluso meses después. La DHPP es una de las principales vacunas para perros que incluye la protección contra el virus del moquillo canino.

El moquillo en los perros puede resultar mortal muy rápidamente, por lo que nunca querrá que su perro tenga que enfrentarse a él. A continuación se explica por qué es tan importante la protección contra el virus del moquillo canino. El virus del moquillo canino es una enfermedad vírica muy contagiosa y a menudo mortal que afecta al sistema respiratorio, gastrointestinal y nervioso de los perros en todas las etapas de su vida.

En este momento, no hay pruebas de que los humanos puedan contraer el moquillo canino. Sin embargo, el moquillo puede contagiarse a través del contacto con algunos animales salvajes. Los hurones también corren el riesgo de contraer el virus del moquillo y deben ser vacunados si se alojan con perros o cerca de ellos.

El moquillo canino está causado por el virus del moquillo. Los animales suelen infectarse por contacto directo con las partículas del virus procedentes de las secreciones de otros animales infectados, generalmente por inhalación.  La transmisión indirecta, transportada en platos u otros objetos, no es frecuente porque el virus no sobrevive mucho tiempo en el medio ambiente.

El virus puede ser eliminado por los perros durante varias semanas después de la recuperación. Los cachorros de menos de cuatro meses de edad antes de la vacunación son totalmente protectores y los perros no vacunados son los que corren más riesgo. Dado que el moquillo canino también se da en animales salvajes, el contacto con éstos puede contribuir a la propagación del moquillo a los perros domésticos.

Como los signos son variables y pueden tardar en aparecer, y las infecciones secundarias son frecuentes, el diagnóstico del moquillo puede ser complicado. Además, otras infecciones pueden producir signos similares a los del moquillo. Una serie de pruebas de laboratorio pueden ayudar a confirmar el diagnóstico y algunas pueden realizarse para descartar otras infecciones.

 No hay cura para el virus del moquillo, por lo que el tratamiento consiste en controlar los diversos síntomas y las infecciones secundariasIncluso con tratamiento, di