Proyectos de educacion infantil sobre sentimientos y emociones

En la actualidad, los educadores e investigadores siguen interesados en evaluar y promover el aprendizaje socioemocional SEL desde la primera infancia. Las habilidades SEL de la primera infancia se desarrollan rápidamente, son singularmente maleables y están fuertemente asociadas con los resultados sociales, académicos, cognitivos y de salud posteriores Zins et al., 2007. Las intervenciones basadas en habilidades que se dirigen específicamente a la SEL de los niños han sido un área importante de investigación McClelland et al., 2017.

Sin embargo, se sabe relativamente menos sobre los impactos de los programas de educación infantil a gran escala sobre el SEL, a pesar del potencial de tales programas para efectuar amplios impactos. Además, a pesar del creciente entusiasmo que rodea el concepto de SEL, todavía persisten muchos de los mismos problemas metodológicos que Zigler y sus colegas describieron en la década de 1970. La revisión de la literatura revela una falta de consenso entre los investigadores y los profesionales con respecto a cómo definir, evaluar y promover SEL. McCabe y Altamura 2011 revisaron previamente el impacto de una variedad de intervenciones preescolares en SEL, incluyendo tanto intervenciones basadas en habilidades como programas integrales en el aula y en el hogar.

Los autores informaron que muchos programas se asociaron con beneficios de SEL a corto plazo, pero que había una necesidad de investigación longitudinal adicional en esta área. En particular, los autores no explicaron su metodología de revisión ni los criterios de inclusión, lo que dificulta la determinación de la representatividad y amplitud de sus resultados. Esta limitación, combinada con la publicación de una serie de estudios desde 2011, señala la necesidad de una revisión actualizada de las diferentes estrategias de intervención para niños en edad preescolar.

El presente trabajo revisa la investigación metodológicamente más rigurosa que está disponible sobre la relación entre la intervención preescolar y el SEL. Comenzamos discutiendo qué es y qué no es el constructo SEL, un tema que ha sido objeto de cierto debate y confusión en la literatura. Una vez esbozado el marco conceptual y metodológico del SEL, describiremos los objetivos y métodos específicos del estudio. Si se pregunta a un grupo de niños de 3 años cómo se sienten, ¿qué dirían?

¿Bien? ¿bien? ¿Feliz?

¿Y si se pregunta a un grupo de educadores de la primera infancia? Sus respuestas podrían no ser tan diferentes. La mayoría de nosotros utilizamos un vocabulario limitado para describir nuestros sentimientos cuando respondemos a la pregunta «¿Cómo estás?».

En cambio, las escuelas que valoran las emociones de los niños y los educadores fomentan un vocabulario diversificado para describir los sentimientos. El medidor de estado de ánimo es una herramienta concreta que puede hacer que las conversaciones sobre los sentimientos pasen de respuestas rutinarias como «bien» a respuestas más matizadas como «curioso», «emocionado» o «preocupado». Etiquetar y hablar con precisión de los sentimientos ayuda a adultos y niños a reconocer el papel que desempeñan las emociones a lo largo del día.

Dedicar tiempo a reconocer los sentimientos, a elaborar sus causas y a pensar conjuntamente en posibles estrategias para cambiarlos o mantenerlos ayuda a garantizar que los adultos y los niños utilicen las emociones de forma eficaz para crear un clima que favorezca el aprendizaje. El medidor de estado de ánimo tiene dos ejes. El eje horizontal representa lo agradable y va de -5 en el extremo izquierdo a 5 en el extremo derecho, siendo -5 el sentimiento menos agradable que puede imaginar, por ejemplo, que su trabajo está en peligro, y 5 el sentimiento más agradable que puede imaginar, por ejemplo, que ha sido reconocido como profesor del año.

Nuestros sentimientos suelen situarse entre estos valores. El eje vertical, que tiene el mismo rango, representa la energía que experimentamos en nuestro cuerpo, por ejemplo, el ritmo cardíaco o la respiración. Con un valor de -5, es posible que te sientas sin energía, por ejemplo, si tienes la gripe y apenas puedes moverte, mientras que el valor 5 representa la mayor energía que puedes imaginar en tu cuerpo, por ejemplo, si acabas de recibir un gran aumento de sueldo y te sientes como si estuvieras saltando de alegría.

Juntos, los dos ejes crean cuatro cuadrantes de colores, desde la parte superior izquierda y en sentido contrario a las agujas del reloj: rojo desagradable, mayor energía, azul desagradable, menor energía, verde agradable, menor energía, y amarillo agradable, mayor energía. Con los niños pequeños de 3 a 8 años, una versión simplificada del medidor de estado de ánimo sólo por colores funciona mejor, según nuestra experiencia. Cuando se presenta a los niños por primera vez el medidor de humor, tendemos a describir cada color con una palabra: rojo = enfadado; azul = triste; verde = tranquilo; amarillo = feliz.

A medida que los niños aprenden a utilizar el medidor de estado de ánimo, adquieren más palabras de sentimiento que corresponden a cada color y, en grados posteriores, aprenden a utilizar los rangos numéricos para expresar su grado de agrado y energía. Con el medidor de humor, los niños aprenden que no hay sentimientos buenos o malos. Puede haber sentimientos que nos gusten más que otros, pero todos los sentimientos están bien.

Incluso en el caso de esos sentimientos desagradables, podemos aprender a emplear estrategias que utilicen la información que recibimos de nuestros sentimientos para responder a ellos de forma que nos sintamos bien. El desarrollo de la competencia emocional es un p