Comer para vencer el cancer

Is There One Best Way to Eat to Beat Cancer?

Pero es importante señalar que comer carne -o no- no era la única diferencia entre las personas que padecían o no cáncer. Las personas diagnosticadas de cáncer también tenían un mayor índice de masa corporal, eran menos activas y tenían más probabilidades de haber fumado. Se ha demostrado que comer más aumenta el riesgo de morir por todas las causas.

Una razón clave: Se cree que los compuestos químicos que se crean al cocinar la carne roja son causantes de cáncer. Los compuestos de la carne procesada también parecen contribuir. Cuanto menos carne roja y procesada coma, mejor será su salud.

Si no quieres dejar de comer carne, Murad dice que una buena pauta es no comer más de 12 a 18 onzas de carne roja o procesada a la semana. Tres onzas es aproximadamente el tamaño de la palma de la mano. Para cambiar a una dieta más basada en las plantas que querrá mantener, Murad sugiere hacer cambios graduales.

Algunas formas de hacerlo: Recientemente se ha publicado un estudio de investigadores del cáncer en Inglaterra que demuestra que el té verde matcha tiene la capacidad de combatir el cáncer de mama. Los investigadores descubrieron que el matcha corta las líneas de combustible de las células madre del cáncer de mama e interfiere en su metabolismo, haciendo que se vuelvan inactivas. Estas células madre cancerígenas son las responsables de crear más células cancerígenas, por lo que encontrar formas de frustrarlas es una especie de «santo grial» en la investigación del cáncer.

El matcha puede ser una forma de detener las células madre cancerígenas en su camino. Aunque el estudio se realizó en el laboratorio y no en mujeres con cáncer de mama, este descubrimiento es emocionante y debería dar lugar a nuevas investigaciones para ver si se producen los mismos efectos en pacientes con cáncer de mama. Café – Los granos de café contienen polifenoles que desencadenan funciones beneficiosas para el ADN. Al igual que la soja, los polifenoles del café activan epigenéticamente el gen supresor de tumores RARB2.

Científicos de la Universidad de Carolina del Sur han documentado estos efectos en el laboratorio, donde expusieron células humanas de cáncer de mama a dos bioactivos presentes en el café: el ácido clorogénico y el ácido cafeico. Ambos polifenoles modificaron las células cancerosas de modo que se desencadenaron los supresores de tumores en su ADN, frustrando la capacidad de crecimiento de los cánceres. Además, se cree que la nutrición desempeña un papel importante en el tratamiento y la lucha contra el cáncer.

Una buena manera de añadir variedad a su lista de alimentos para combatir el cáncer es asegurarse de incluir una variedad de colores. Puede obtener la máxima protección comiendo una amplia variedad de alimentos vegetales. Llevar una dieta sana y mantener un peso saludable puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer.

Si ya se ha diagnosticado el cáncer, continuar con un estilo de vida saludable puede favorecer el tratamiento y el mantenimiento. Las personas que están en tratamiento y tienen dificultades para comer corren un mayor riesgo de desnutrición, intolerancia a la medicación e interrupción del tratamiento. Ningún alimento o grupo de alimentos por sí solo puede prevenir o combatir el cáncer.

No existe una «dieta anticáncer». Lo mejor es seguir una dieta sana y rica en nutrientes, basada en plantas, que incluya frutas, verduras, legumbres, frutos secos y semillas. Incluya productos lácteos bajos en grasa y proteínas magras de forma moderada, y consuma cereales integrales.

Limite las carnes rojas y las carnes procesadas. Seguir una dieta equilibrada y mantenerse activo también es clave para mantener un peso saludable, que desempeña un papel primordial en la protección contra el cáncer. Los alimentos se agrupan porque proporcionan cantidades similares de nutrientes clave.

Por ejemplo, los nutrientes clave del grupo de la leche, el yogur, el queso y las alternativas incluyen el calcio y las proteínas. La dieta es sólo uno de los factores del estilo de vida que influyen en el riesgo de padecer cáncer. El tabaquismo, la obesidad, el alcohol, la exposición al sol y los niveles de actividad física también son importantes.

Aunque algunos alimentos pueden afectar al riesgo de padecer cáncer, no hay pruebas de que determinados alimentos puedan causar o curar el cáncer. Actualmente existen pruebas científicas convincentes de que el consumo de carne procesada aumenta el riesgo de cáncer de intestino. El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF) ha recomendado recientemente que se evite el consumo de carne procesada.

Las carnes procesadas incluyen cualquier carne que haya sido conservada mediante el curado, la salazón o el ahumado, o mediante la adición de conservantes químicos. Entre ellas se encuentran las salchichas, el jamón, el bacon y algunas salchichas y hamburguesas. Se recomienda no dar a los niños carnes procesadas.

Esto se debe a que muchos de los hábitos que desarrollamos de niños perduran en la edad adulta. Los sustitutos de las carnes procesadas que se recomiendan para los niños son el pescado o las aves de corral magras, las carnes magras o el queso bajo en grasa. Hay pruebas convincentes de que la carne roja también aumenta el riesgo de cáncer de intestino.

Se recomienda que las personas, especialmente los hombres, disminuyan su consumo de carne roja. El WCRF recomienda limitar la cantidad de carne roja fresca que comemos a menos de 500 g de carne roja cocida o 700 g sin cocinar a la semana. Algunas investigaciones sugieren que el consumo de carne quemada o carbonizada puede aumentar el riesgo de cáncer, pero las pruebas no son clarasLa Guía Australiana de Alimentación Saludable recomienda consumir una gama