Aliados de eeuu en la guerra fria

La Guerra Fría tiene su origen más directo en las relaciones entre la Unión Soviética y los aliados Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en los años 1945-1947. Después de este periodo, la Guerra Fría persistió durante más de medio siglo. Los acontecimientos que precedieron a la Segunda Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917 fomentaron las tensiones previas a la Segunda Guerra Mundial entre la Unión Soviética, los países de Europa Occidental y Estados Unidos.

Una serie de acontecimientos durante y después de la Segunda Guerra Mundial exacerbaron estas tensiones, incluyendo el pacto soviético-alemán durante los dos primeros años de la guerra que condujo a las invasiones subsiguientes, el retraso percibido de una invasión anfibia de la Europa ocupada por Alemania, el apoyo de los aliados occidentales a la Carta del Atlántico, el desacuerdo en las conferencias de guerra sobre el destino de Europa del Este, la creación por parte de los soviéticos de un bloque oriental de estados satélites soviéticos, el abandono por parte de los aliados occidentales del Plan Morgenthau para apoyar la reconstrucción de la industria alemana, y el Plan Marshall. Como resultado de la revolución bolchevique de 1917 en Rusia y su posterior retirada de la Primera Guerra Mundial, la Rusia soviética se encontró aislada en la diplomacia internacional. Su líder, Vladimir Lenin, declaró que la Unión Soviética estaba rodeada por un «cerco capitalista hostil», y consideró la diplomacia como un arma para mantener divididos a los enemigos soviéticos, comenzando con la creación de la Comintern soviética que llamaba a las revoluciones en el extranjero.

Las tensiones entre Rusia, incluidos sus aliados, y Occidente se volvieron intensamente ideológicas. En la Conferencia de Potsdam, en julio de 1945, los aliados se reunieron para decidir cómo administrar la derrotada Alemania nazi. Surgieron serias diferencias sobre el futuro desarrollo de Alemania y Europa del Este.

En Potsdam, Estados Unidos estuvo representado por el presidente Harry S. Truman, que se apoyó en un conjunto de asesores que adoptaron una línea más dura hacia Moscú que su predecesor Franklin Roosevelt. Bajo la administración de Truman, los funcionarios que favorecían la cooperación con la Unión Soviética y la incorporación de las economías socialistas a un sistema de comercio mundial fueron marginados. Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron en parte un esfuerzo calculado por parte de Truman para intimidar a la Unión Soviética, limitando su influencia en la Asia de la posguerra.

De hecho, los bombardeos alimentaron la desconfianza soviética hacia Estados Unidos y son considerados por algunos historiadores no sólo como el acto final de la Segunda Guerra Mundial, sino como la salva inicial de la Guerra Fría. La exploración espacial fue otro escenario dramático de la competencia de la Guerra Fría. El 4 de octubre de 1957, un misil balístico intercontinental R-7 soviético lanzó el Sputnik, que en ruso significa «compañero de viaje», el primer satélite artificial del mundo y el primer objeto fabricado por el hombre que se puso en la órbita de la Tierra.

El lanzamiento del Sputnik fue una sorpresa, y no agradable, para la mayoría de los estadounidenses. En Estados Unidos, el espacio se consideraba la siguiente frontera, una extensión lógica de la gran tradición americana de exploración, y era crucial no perder demasiado terreno frente a los soviéticos. Además, esta demostración de la abrumadora potencia del misil R-7 -aparentemente capaz de lanzar una cabeza nuclear al espacio aéreo estadounidense- hizo que la recopilación de información sobre las actividades militares soviéticas fuera especialmente urgente.

En 1958, Estados Unidos lanzó su propio satélite, el Explorer I, diseñado por el ejército estadounidense bajo la dirección del científico de cohetes Wernher von Braun, y lo que llegó a conocerse como la Carrera Espacial estaba en marcha. Ese mismo año, el presidente Dwight Eisenhower firmó una orden pública por la que se creaba la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), una agencia federal dedicada a la exploración espacial, así como varios programas que pretendían explotar el potencial militar del espacio. Sin embargo, los soviéticos iban un paso por delante, lanzando el primer hombre al espacio en abril de 1961.

LEA MÁS: Cómo la carrera espacial de la Guerra Fría llevó a los estudiantes estadounidenses a hacer toneladas de deberes El mundo de mediados del siglo XX estaba dominado por varias alianzas, especialmente la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el Pacto de Varsovia. Las alianzas de la Guerra Fría definieron e intensificaron las divisiones entre las naciones democráticas y socialistas. También crearon el riesgo de que un enfrentamiento entre dos Estados miembros pudiera convertirse en una tercera guerra mundial.

1. El mundo de la Guerra Fría estaba formado y dividido por alianzas políticas y militares. Las más conocidas de estas alianzas fueron la OTAN y el Pacto de Varsovia, formado en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

El Lend-Lease fue el signo más visible de la cooperación en tiempos de guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En el marco de este programa se enviaron a la Unión Soviética unos 11.000 millones de dólares en material de guerra. La ayuda adicional provino de U.S. Russian War Relief, una organización privada sin ánimo de lucro, y de la Cruz Roja.

Alrededor del setenta por ciento de la ayuda llegó a la Unión Soviética a través del Golfo Pérsico a través de Irán; el resto fue a través del Pacífico a Vladivostok y a través del Atlántico Norte a Murmansk. El préstamo a la Unión Soviética se inició oficialmente